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En su segunda película, tras "Mundo Grúa", el joven cineasta Pablo Trapero
vuelve a indagar en las razones de la tremenda crisis argentina actual. El protagonista es un cerrajero que vive en el campo y se traslada a las
asfixiantes afueras de Buenos Aires con la intención de sobrevivir haciendo
carrera en el cuerpo de policía.
Las intenciones son admirables, y consigue que el espectador obtenga alguna de las claves necesarias para entender esta situación: por ejemplo una corrupción muy difícil de erradicar.
La parte más discutible del film es la parte técnica. Trapero se pasa en su
énfasis hiperrealista, llegando a hacer poco atractiva la visión de la
película. El continuo sonido-directo del tráfico es realmente molesto y la
fotografía y encuadres de un feísmo exagerado: a menudo, no sé si por fallo de la proyección o de la película, el contraste de sombras impide
diferenciar la expresión de los actores.
En resumen "el Bonaerense" es una película realista y sucia, pero honesta.
Si quieren amargarse un poco más la vida, vayan a verla.
bonaerense, el
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