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Una agradable sorpresa es esta nueva versión de la novela de Graham Greene, sobre todo cuando viene firmada por el anodino Philip Noyce.
La película sabe exponer sutilmente la denuncia sobre el verdadero origen de la guerra de Vietnam (las sangrientas maniobras de la CIA). Como telón de fondo el Mondo Exotico de Hanoi de los 50´s: fumadores de opio, lupanares, el calor húmedo siempre presente...
Pero por encima de todo destaca el periodista interpretado por Michael Caine. Este actor inmenso vuelve a componer un personaje profundamente humano, en una encrucijada moral y sentimental.
Desgraciadamente fue elegido Brendan Fraser para el papel esencial de Pyle. Lo que junto a algunos excesos esteticistas, subrayados por la persistente música de Craig Armstrong, impiden la culminación de lo que hubiera sido una buena película.
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Después de muchos intentos fallidos Phillip Noyce se ha sacado de su chistera una gran película basada en la novela homónima de Graham Greene (también llevada al cine de la mano de Joseph Mankiewicz, en 1958).
Estamos en el Vietnam de 1952, donde vive un maduro corresponsal británico (Michael Cane) que huye de su vida occidental, mientras mantiene un duradero amor con una bella vietnamita,
trabajadora en un prostíbulo y fumadero de opio.
Son días de máximo apogeo en la guerra que los "charlies" mantienen contra los franceses, que defienden su colonia asiática.
La aparición de un extraño personaje americano (Brendan Fraser) en supuesta misión humanitaria cambia todo el panorama, interponiéndose en la relación amorosa del corresponsal y en el discurrir político del país.
Noyce mezcla perfectamente un triángulo amoroso con una intriga político-militar en Vietnam que desembocó en lo que todos sabemos. Todo un alegato a la (no) ética que regía el mundo entonces y que, tristemente, se mantiene hoy día.
La interpretación de Michael Cane huelga comentarla porque, como siempre, es impecable. Brendan Fraser cumple bastante bien, pero nos cuesta demasiado separarle de sus papeles en películas dirigidas a un público más joven. La sorpresa fué la guapa Hai Yen, que lejos de salir de entre el medio millar de candidatas, fué descubierta por ir de acompañante de uno de los actores secundarios. Así suele pasar.
Película super oportuna en estos tiempos de guerra, que sirve además para recordarle a EEUU una_vez_más que no es bueno jugar al doctor Frankenstein, porque al final los monstruos se vuelven en contra de su creador.
americano impasible, el
quiet american, the
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